Días de Furia

extrañamos a Artemio

Resulta llamativo el silencio de las bonelistas. Miento: hace rato que leo más críticas que elogios; más quejas por las últimas entregas, y más nostalgias por las primeras. Y llegó la feria y no se ve el amontonamiento de otros años por conseguir un ejemplar o una foto con Flor.
¿Cuántas veces Bonelli se habrá soñado como una esas elegantes y millonarias escritoras de las películas? Seguramente muchas, y lo consiguió. Y con todo derecho. Vendió miles y miles de libros en un país donde buenos escritores sólo venden unos cientos. Y la fama se consigue con ventas, pero sólo la fama.
Y llegó una nueva feria, y no tengo dudas de que la editorial insistió para que terminara otra novela (que ya tendría pactada, y tal vez cobrada). Imagino a Flor tomándose la cabeza. Porque será buena, pero no es Balzac o Dostoievsky (que podían escribir una novela en un tarde). Y los de la editorial apurándola: “¡dale Flor, vos podés! Refritá algo, hacé que Aitor y Artemio se peleen por alguna cautiva y metele más sexo. El sexo es lo que más está vendiendo. Y nosotros necesitamos vender.”
Pero nadie es inmune a las críticas. Para un escritor, los comentarios desfavorables resuenan como un grito en el Gran Cañón del Colorado. Son un eco que no se apaga ni con el sueño, ni siquiera con los elogios de un millón de fanáticos ciegos (porque los ciegos no leen, sólo elogian). Es tarde para Flor, ha empeñado su literatura, su capital. Pero tal vez haya que comprenderla ¿Cómo se hace para escribir a pedido? Cómo crear historias largas (y alargarlas para llenar más páginas o tres volúmenes de una saga). ¿De dónde sacar historias sin repetirse? ¿Cómo no sacrificar la calidad frente al feroz ritmo que impone el mercado? La respuesta es una sola: no se puede. La prueba está a la vista: todas las críticas apuntan al exceso de escenas sexuales. Hasta el diablo (perdón las editoriales) se equivocan en el gusto de los lectores. Todas las razones del mundo son inútiles frente a una estupidez que esté de moda, pero no hay moda que resista al tiempo. El sexo es un tabú eterno, pero la pornografía es pasajera (y si mala, más pasajera).
Para cumplir lo que soñamos para nuestras vidas, tenemos que estar dispuestos a todo. La fama, el dinero, el cariño de todos, la admiración, tienen un precio: el pacto se firma en las oficinas de las editoriales.

Artículo Revista “Extrañamos a Artemio”.

Literatura de bolsillo

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a) Descripción de una habitación detallando el mobiliario (madera tal, color cual), mencionando todos y cada uno de los objetos que se divisan describiendo su estilo, textura, color. Es entonces que siento que estoy leyendo una revista de decoración de interiores.
b) Los protagonistas van a cenar: El “camarero” presenta la carta, él pide “escalopes a la parmesana”, ella pide “ensalada Elefante”… Es entonces que siento que estoy leyendo una revista de gastronomía.
c) El protagonista tras una noche de amor y afines se levanta antes que la protagonista porque la ve tan tierna que decide dejarla dormir y se va a la cocina en silencio, y prepara “bacon”, “huevos revueltos”. Figurita Repetida.
d) El sexo explícito y reiterativo.
e) Palabras como “Cariño”, “Mi cielo”, etc. Empalaga dulce de leche y no me suena natural.
f) La ausencia del suspenso.
g) Él: “apuesto hasta el infarto”, (espalda trapecio, tatuaje uno o varios, cuerpo esculpido…) ella: “Labios carnosos, ojos enormes celestes/grises/verdes, ni un gramo de más.
h) Sexo en el ascensor: Ya lo vi con Glenn Close y Michael Douglas. Menos es más.
i) Sexo en el escritorio del jefe: Ya lo vi, ya lo leí.
j) Tanta lencería cara destrozada! (“Douglas no pudo esperar ni un minuto más: tiró de mi tanga/bombacha/etc. y la rasgó por completo.
k) Ella sin bombacha, tanga, braga pero con ropa. (Me pregunto cómo no se funden los vendedores de protectores diarios “Carefree”)
l) Todo lo que tenga que ver con almas gemelas, vidas pasadas, y afines.
ll) Abuso del pretérito imperfecto en el narrador.

¡Atención valkirias! ¡SOR-TE-O! Quemame, de Iguana Long

¡Buen día mis valkirias revolucionarias! Hoy, y sólo por hoy divinas, la divina de Iguana Long nos ha cedido en forma gra-tui-ta un ejemplar de su valiosísimo best-seller “Quemame” para compartirlo con todas ustedes; ¡Adoradas!

¿Cómo participar? Yo qué sé. Arreglate como puedas, no tengo la más pu#a idea.

Te dejo la tapa, divina, que te va a enamorar desde el principio, como me enamoró a mi, ¡ay! ¡Dios!

¿Tenés calor? ¿Querés trabasar? ¿Querés coser? QUEMAME El libro más erótico de todos los tiempos de los tiempos

¿Tenés calor? ¿Querés trabasar? ¿Querés coser? QUEMAME El libro más erótico de todos los tiempos de los tiempos

SUERTE, VALKIRIA/O!

Si querés ver los primeros capítulos, click en aquí: Quemame

Quemada

Quemada

Quemada. No precisamente en la hoguera; hablamos de una cuestión no tan espeluznante pero si harto bochornosa. La novela rosa no se puede comparar con “Jane Eyre” aunque ciertas señoras no tienen las capacidades para distinguir una de otra y tienen la osadía o alucinación de que sus espantosos relatos califican, esperemos que Charlotte Brontë no despierte de su tumba porque estas relatoras se verían en problemas.

Desde este magno recinto de sabiduría elevamos una plegaria para que nuestro señor las ayude y les envíe un poco de luz como para que comprendan de una buena vez la angustiante situación en la que están inmersas luego de haber sido borradas de un plumazo de donde ellas ya saben. Por el momento nuestra eximia sugerencia es que se resguarden en el amparo de los blogs “Las Hadas”, “Las Nubes” y otras delicias donde les darán el trato que esperan y no serán víctimas de críticos despiadados y malvados.

Una vez más declaramos; los méritos hay que merecerlos y no hay prepotencia ni invasión que logre el milagro de que el mediocre deje de serlo. Los espacios hay que ganarlos y de buena fe. Para ser merecedor de un espacio serio (no hablamos de tontas que gritan “amo a Mr. Grey“, hablamos de espacios culturales), es preciso recorrer un largo camino de estudio, humildad, respeto hacia la cultura, interés por el mundo y su contingencia y sentido de ubicación.

Estas honorables damas  están a años luz de calificar porque creen que están en el talud de la Colombes y que en los conventillos y luchas en el barro se obtienen a prepo los espacios. Una vez más se han estrellado y no podemos más que sentir vergüenza ajena.

¿Christian Grey? ¡No, HORROR! ¡Christian Dior!

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No es posible. ¡No es posible! Bueno, si lo es, porque si de algo está lleno este mundo, es de estúpidas. ¡Lloran mis tímpanos! No conformes con haber dedicado horas, días, meses, años, a hablar primero de las sombras más oscuras, luego de las sombras liberadas, más adelante de la película, la cual causó una combustión de imbecilidad sin precedentes, como por desgracia las tontas jamás morirán, siguen con el temita. Es ahora el turno del exiguo libro llamado, no Christian, tampoco sombras ni doradas ni plateadas ni rosadas… sino Grey… simplemente Grey.

Como todo lo concerniente al tema, se trata de otra porquería más, así que opino pertinente habilitar la quema de todos los libros de Sombras y de Grey en el mundo entero para aposteriori pedirle al Estado Islámico que queme viva a E.L. James y ya que estamos también a todas las minusválidas mentales que llenan las redes de idioteces y sólo saben hablar de Grey. Si fueran al menos un poco más ingeniosas, dedicarían todo ese tiempo a hablar de Christian Dior, que por supuesto desde la comisión de Notables Críticos de este espacio aconsejamos más ilustrativo. No sólo de sombras vive el hombre, también de corbatas, perfumes, carteras, cinturones.

Una ilustre fuente que prefiere no revelar su nombre porque teme por su vida en mano de las Greysessed nos ha revelado finalmente el sec(x)creto de Mister Grey.

El “asunto” no es con esposas, ni con la imberbe de Anastasia… es asunto es con…

¡Dicen que Christian Grey es el peor amante de la historia! Oh, HORROR! No te mates, adoratriz de Mister Grey, creenos que en este mundo hay algo más allá de este tipo traumado.

Pero, si no confiás en nuestras palabras, de nuestra ilustre fuente te transcribimos algunas máximas como para que tu calor pase a hielo en este preciso siguiente segundo.

Sin ánimo de decepcionar a las ávidas lectoras, el pozo que deja Grey es totalmente gris, valga la redundancia, y profundamente cansino, Christian Grey está más cerca de ser un imbécil que un amante perfecto: ¡Trata a su “amigo” como a un ser independiente!

Pág. 83. Christian se levanta junto a Anastasia por primera vez. (“Nunca había dormido con una mujer. Me he follado a muchas, pero despertarme junto a una joven atractiva es una experiencia nueva y estimulante. Mi polla está de acuerdo”) Ajá.

Pág 113. Ana repite –otra vez, parece que la chica nunca se cansa de hacerlo– ese gesto tan suyo de morderse el labio. (“Los dientes le dejan una pequeñas marcas en el labio inferior, húmedo por el vino. Ahí está, una vez más me desarma, me sorprende cada dos por tres. Mi polla está de acuerdo). Interesante, Christian. Su polla vuelve a mostrar conformidad con su cerebro más adelante, en la página 141 (“La señorita Steele es una criatura carnal. Será un juguete al que podré entrenar. Mi polla se estremece; está de acuerdo”). ¿Qué opinaría Freud de todo esto?

El éxtasis llega en la página 410, cuando oye respirar Ana antes de introducirle unas bolas chinas. (“Su brusca inspiración es música para mi polla“).

La polla es la esposa del pollo y se llama gallina. Divinas, ¿verdad que ahora si suena sublime?

Re-pe-ti-mos.

Pág. 83. Christian se levanta junto a Anastasia por primera vez. (“Nunca había dormido con una mujer. Me he follado a muchas, pero despertarme junto a una joven atractiva es una experiencia nueva y estimulante. Mi gallina está de acuerdo”) Ajá.

Pág 113. Ana repite –otra vez, parece que la chica nunca se cansa de hacerlo– ese gesto tan suyo de morderse el labio. (“Los dientes le dejan una pequeñas marcas en el labio inferior, húmedo por el vino. Ahí está, una vez más me desarma, me sorprende cada dos por tres. Mi gallina está de acuerdo). Interesante, Christian. Su gallina vuelve a mostrar conformidad con su cerebro más adelante, en la página 141 (“La señorita Steele es una criatura carnal. Será un juguete al que podré entrenar. Mi gallina se estremece; está de acuerdo”). ¿Qué opinaría Freud de todo esto?

El éxtasis llega en la página 410, cuando oye respirar Ana antes de introducirle unas bolas chinas. (“Su brusca inspiración es música para mi gallina”).

MI GALLINA ESTÁ DE ACUERDO.

¡Ahora sí! Si  no hemos podido con vuestra imbecilidad, esta sublime máxima pasará a ser parte de vuestras vidas.

Ojo Ojo que también al  “amiguito” de Mr Grey  pueden llamarlo “Batman”.

¡BATMAN ESTÁ DE ACUERDO!

Ojo que no le avisamos aún que debe preservar la vida de todas las tontas del planeta. ¡A es-con-der-se!

A esconderse todas las millones de estúpidas saciadas, si se les aparece un tipo que habla con su gallina, digo con Batman…a salir corriendo ya. Nunca serán importantes, divinas, nuca las querrán, divinas, porque él está enamorado de su gallina. O de Batman…

Es el amor…

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La posmodernidad tiene su precio, de eso no cabe la menor duda. La consigna es formar legiones de idiotas que cuando interactúan retroalimentan la imbecilidad en la cual están inmersos.  Hablamos de un nicho que crece exponencialmente compuesto por mujeres de todas las edades, de escaso coeficiente intelectual, que creen estar realizando un enorme aporte a la humanidad. Ya no podemos callar este fenómeno, seríamos cómplices de una nefasta decadencia. Estas criaturas de Dios, cumplen diversos roles en el mundo under  al que pertenecen, un ejército de sonsas que difunde (Oh, my god!) lo que, inmersas en su nube de minusvalía intelectual creen literatura.  Hablamos desde relatoras de cuentos de hadas, pasando por blogueras padecientes de un retardo mental importante, hasta fans del patético fenómeno. Vale la pena bucear por las espantosas pantallas rosas con estrellitas, hadas y corazones de los miles de blogs que administra alguna estúpida de turno para comprender la gravedad de la situación. Comenzando por los ya no errores sino horrores ortográficos de las susodichas y prosiguiendo con las exiguas prosas sumidas en un sospecho letargo intelectual elaborando algo como lo que sucede.  “Este libro te cautiva desde el principio por las cosas que despertó en mi!¡Joder! Da cólera! pero lamentablemente a veces hay que sufrir en el amor para que después de disfrute plenamente de él ¡no? Bueno, ya me puse a delirar! Un amor increíblemente puro, tan cargado de calidez, protección, un amor que lo traspasa todo, que es más fuerte que las distancias, los enojos y el orgullo. Un amor sincero que a la vez, está cargado de miedos, un amor dispuesto al sacrificio, un amor lleno de pasión, ternura, deseo… (suspiro) En la historia, como es lógico, nos encontraremos con esos personajes que  tanto amamos. Una historia gracias a la cual nunca olvidaré una cosa, y es que, para ser feliz, hay que lograr que lo que quieres y lo que debes hacer, vayan juntos de la mano, porque de lo contrario, tu corazón se divide en dos.”  (sic). Ajenas absolutamente del significado de la literatura de verdad, de los ensayos literarios, estas patéticas escolares creen que están haciendo grandes cosas. Me da vergüenza ajena pasear por los lodazales de tales blogs, donde pervive lo infantil, lo tonto, el escribir tan pero tan mal que da ganas de llorar ante tal degüello del idioma español. Los grupos de fans no se quedan atrás a la hora de pasar vergüenza. Las greysesed (Obsesionadas por Mister Grey) salen con espadas y lanzas a matar a todas las que dicen que Cincuenta Sombras de Grey es una porquería mal escrita y toman esa cruzada libertadora como causa de vida. Así las peleas entre “legiones rosa” ofician como circo en las redes sociales, tan divertidas como patéticas: “¡Fuera las que no aman a Christian! ¡Christian te amo!”, y otras delicias similares rompen los ojos cual minusválido clamor, cual pelea en el barro con  baile de caño incluido, Nerón debería de arrojarlas a los leones. Otro sagrado tesoro para tales recintos son las estrellitas en la gran bolsa-de-todo-un-poco de Amazon. La verdad es que espanta y da lástima por partes iguales la desesperación por recibir comentarios en Amazon que tienen ciertas autoras. Y peor aún, las estrategias que esgrimen para lograrlo: “Si compran, y comentan, entonces adelanto la publicación de mi próximo libro”. Uno es lo que escribe, me horroriza ese condicional de “Si no comentás, no te publico la siguiente”, o “Si comentás vas a tener un premio”. Me es imposible entenderlas,  ¿para qué quieren “esos” comentarios? En lugar de dedicar tanta energía a eso que ellas creen que las hará introducirse en la impronta cultural de su país, es mejor que entiendan que las “cinco estrellitas de amazon” son menos importantes que un boleto de ómnibus. Aún así, este mundo under  pervive en su espantoso letargo.  No comprenden que el escribir es cosa seria y no payasadas. El mejor aporte que pueden hacer a la humanidad estas  ilustrísimas es ir a jugar al pelotero de Mac Donalds.

Las Valkirias de Nepomucena

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Ya lo dijimos en el post anterior; la ironía no es un fenómeno pasible de ser captado por las masas. Ergo,la ironía es tomada en sentido literal y provoca en ciertas señoras que escriben la exigua novela romántica y en sus seguidoras, horrendos sentimientos de vilipendio, ofensa, maltrato, abuso y  bulliyng literario (ohlalá hemos definido un nuevo concepto).  Esto sucede por la nula capacidad de abstracción que tienen las unas y las otras; lo básico de su prosa es a lo básico de sus capacidades, y la de abstracción, faltó con aviso.

Pero también hay otros temitas que justifican el vilipendio, ofensa, maltrato, abuso y bulliyng literario. Por un lado están poseídas no por el demonio sino por un absoluto desconocimiento del significado de una crítica.  Pero tampoco esa es la verdad cruda y dura.

Lo cierto es que ciertas señoras que escriben la exigua novela romántica se toman mal la crítica escudándose bajo una paupérrima victimización caratulada como “falta de solidaridad” o “mala leche”(no, no es lo que están pensando, eso lo sabrá el feliz homoerótucus poseedor de… de…la crema Hinds Rosada, el mismo vigoréxico que protagoniza esas horrorosas novelas).

Nos acusan de villanos críticos,  de crápulas, de “Jack el Destripador” y nada les causaría mayor placer que degollarnos con sus espadas virtuales. Pero nada es casual en esta vida. Todo tiene un porqué. Ellas se saben malas. Nefastas. Horribles. Así de simple.

… Firmado esto con mi propia sangre y puesto en sobre lacrado “Esto es una ironía”, prosigo:

Por eso ciertas señoras que escriben la exigua novela romántica necesitan del aplauso ajeno, como también de un coro de párvulas que les afirme la paupérrima autoestima para poder sobrevivir en este mundo, cuya sagrada misión es ir cantando: “¡Viva Nepomucena eres brishante!”, “¡Viva Nepomucena eres genial!”.

He elegido el honorable nombre de Nepomucena para que ninguna de las señoras que escribe la exigua novela romántica se de por aludida.  Bue…en realidad no es preciso nombrarlas porque ellas saben quienes son y  sienten alguna vergüencilla…

Y eso de estar convocando grupos de fans…. eso es asunto grave. Un psicólogo diagnosticaría un trastorno de “Adolescencia Tardía“, lo cierto es que por ahí andan haciendo papelones y eso no resiste el menor argumento.

Y menos aún cuando se denominan “Las Valkirias de Nepomucena”, (nuevamente  un nombre genérico para que ninguna de las señoras que escribe la exigua novela romántica se de por aludida), ahí la cosa ya es grave, los laboratorios ACME quizá las secuestren para hacer el papel de “Pinky” en sus experimentos de laboratorio.

Evatest una raya, un simple…(fill in the blanks). (No, tonta, nadie te está acusando de querer conquistar al vigoréxico Josecito y de que te hayas embarazado para tan sagrado fin, no hablamos de eso.)

Luego de haber sentado en actas tan eximias declaraciones convocamos a elecciones para los cargos de “Presidente”, “Se(x)cretario” y “Tesorero” para constituir la Agrupación “Las Valkirias de Nepomucena”.

Amén.

El Gueto Rosa

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Prólogo: La ironía no es un fenómeno pasible de ser entendido por las masas.

La literatura es una de las disciplinas del arte y el arte es la manifestación cultural de las civilizaciones. No en vano conocemos culturas de la antigüedad a través de sus manifestaciones artísticas, la literatura, la pintura y la filosofía.
Empero existe una divergencia que se da, sobre todo en este nuevo siglo en el cual gracias a la tecnología disponemos de forma inmediata de casi todo. Esto resulta paradójico, puesto que es bueno pero también malo.

Como tal, quien sabe si como resultado del carácter efímero de todo en las sociedades posmodernas en las cuales lo banal y simplón cobra un significado sin precedentes, es un halagüeño caldo de cultivo para la proliferación de la nefasta pseudoliteratura denominada “Romántica”, “Romántica para adultos”, “Erótica” y “ainda mais”.

Este fenómeno involutivo tuvo su boom precisamente a través de las redes sociales. Un día, a cierta señora, hablo de la popular E.L.James, se le ocurrió escribir un “fan-fiction” acerca de su saga preferida, “Crepúsculo”. Tal convocatoria obtuvo un  resultado que es el punto de partida para todas las otras señoras que la sucedieron, y que escriben simil James. Cual bola de nieve se fue gestando una especie de retardo-mental-colectivo que retroalimenta a estas pseudoescritoras, que tienen la ridícula pretensión de ocupar el mismo lugar en la impronta cultural del mundo que un escritor de verdad.

Alimenta ese equívoco fatal el vil capitalisimo salvaje, que se aprovecha del impacto del círculo vicioso “pseudoescritora-lectora-tonta” y las editoriales tienen abiertas sus arcas desde entonces, con el fin último de recaudar y recaudar, siendo estas señoras un vehículo para tales efectos.

Pero no las subestimemos, tan tontas no son, como para no darse cuenta de que mucha agua ha de correr bajo el puente para que sean dignas de construir una prosa que “se pueda mostrar” a los críticos literarios de verdad, no a los billones de web-sites o blogs con nubes rosas, llamados “Las hadas”, “Las nubes”, “escribiendo sueños” y otros nombres muy “significativos”. No, no hablamos de esa publicidad para minusválidas mentales, hablamos de crítica literaria seria.

Para hacer literatura se requiere de mucho oficio, pero no solo se trata de eso. Como seres culturales somos referentes y por lo tanto se requiere de cierta cautela a la hora de concebir una prosa. El arte y el capital son conjuntos disjuntos. Y, yendo al meollo de la cuestión, no es bueno para las masas se les den mensajes encriptados en los cuales entre líneas se percibe que lo que vale es lo material, la belleza, hito de absoluta relevancia en la novela romántica.

Sin embargo, estas damas son incapaces de (ya no aceptar sino de entender) que no es bueno lo que producen, que solamente sirve para hacer del nuevo mundo un lugar aún más imbécil de lo que ya es.

Las damas de rosa entonces se recluyen en sus guetos, lugares donde está prohibido nuestro ingreso, los  villanos críticos que pretendemos se le haga justicia a la verdadera literatura, generando conciencia en las masas de que la realidad es dura y cruda y no un cuento de hadas repleto de príncipes vigoréxicos y vírgenes suicidas, todo condimentado por muchos “batimóviles” “Audi’s”, carteras “Hermes”, helicópteros, aviones, rascacielos de cristal y más.

De más está decir que estas señoras tienen nulo oficio, son incapaces de lograr una metáfora básica, su prosa no califica más que una redacción escolar que no llega a sexto grado de primaria. Desconocen el significado de nuestra vasta lengua madre, los infinitos verbos y sus conjugaciones, los clásicos errores en los que incurren comienzan con el abuso del “estaba” y del “era”. El Diccionario no les ha sido presentado aún. Menos aún conocen el significado del vocablo “sinónimo”. Todo eso, regado por reiteraciones de la misma palabra en una misma oración en las peores, otras no tan desastrosas, faltaron a clase el día en que la maestra enseñó en uso de la letras “b” y “v”, creyendo que poner una “b” en lugar de una “v” es lo mismo. Y hablando de faltar, las que faltan sin aviso en sus exiguos escritos son las haches. O, en su defecto, concurren al horario equivocado.

¿Qué hacen las editoriales con esta nefasta prosa? Muy poco. Sí corrigen los horrores ortográficos para no pasar vergüenza. Como tales pseudolibros se venden como pan caliente ni siquiera se molestan en corregir la prosa plana, plana sale y además con fritas, valga la redundancia.

El “negocio” funciona divino, hasta que alguno de nosotros, los villanos literarios, osa aconsejar a alguna señora, no desde nuestra psiquis estilo “Jack el Destripador” como ellas creen, o peor aún, lo ven desde la alucinación de que somos víctimas del vil pecado de la envidia. Sería bueno que aterricen. Las criticamos porque nos da pena que pasen tamañas vergüenzas, y también nos da pena para con el pobre lector que cree que está aprendiendo algo. Pero, será cosa de egos, que no se la bancan por nada del mundo, es lo que hay valor.

Ergo, surge de inmediato la justificación:

No nos consideramos artistas, escribimos para entretener

Parecería ser entonces, que bajo la consigna “entretener” todo está permitido. Y lo está. Pero no debería.

Por otra parte el asunto del “entretenimiento” es un jingle que suena precioso, pero la vil y cruda realidad es que cuando se las interpela no se la bancan. Y bueno, si sienten algo de vergüenza, vamos bien.

Si que podemos y debemos interpelarlas. Una cosa es la literatura concebida como entidad del arte y otra el escribir para entretener, es claro el punto. Y cuando se tiene la ridícula pretensión de subir el escalón del entretenimiento para “cotizar” en el mercado de lo que es arte, es el deber moral de un artista decir algo.

Pero ellas siguen entreverando milanesas con dulce de leche. El fenómeno editorial es sin duda un negocio y cada uno elige ser o no parte porque las reglas de los mercados son así. Es lo que se da hoy en los sistemas políticos: o el objetivo es generar sociedades de consumo como fin o por el contrario el objetivo es generar sociedades críticas. Bien.

Sin embargo, no dejo de sorprenderme al leer disparates como el que sucede:

Sigo sin entender dónde dice que el escritor debe cumplir el rol de educador, de promotor de mensajes positivos, de agente de cambio. El que quiera adjudicarse ese rol, bien por él. Pero que no se empeñe de ajustárselo a todos porque algunos no nos daremos por aludidos. El bajar línea es otro intento de manipulación… Subestimar a los lectores, clasificarlos, catalogarlos, es lo peor que puede hacer un autor. Es raro, porque al autor de novela negra no se le pida más que entretener, sorprender… Pero si escribís sobre amor, tenés que bajar línea de que es para todos, y no solo para jóvenes, bellos, ricos… El lector ya lo sabe. Y aún así lee. Si lee es porque quiere, y considerar que le tengo que decir “mira que no todo es color de rosa, que te pueden querer aunque no seas lindo” es tratarlo como un niño. Que el lector haga las construcciones que quiera, saque sus propias conclusiones… Pretender cambiar a la sociedad escribiendo romántica es un poco mucho no? Yo sólo quiero entretener. Que eduquen los docentes y los padres.

Aquí también hay un embrollo de milanesas con dulce de leche. El lector no es una entidad reductible, por lo tanto no todos tendrán la misma capacidad de abstracción. Y claro que los hay que creen que la mayor prioridad en este mundo es tener mucha guita,ser vigoréxico y poderoso. Sino, preguntad a la exigua Wanda Nara, todo un referente cultural.

La literatura (no el entretenimiento) si que cumple un rol de (no lo llamaría de educación) sino de hacer pensar. De cuestionar desde conductas, hasta ideologías. Si se tiene claro que es lo que se busca al escribir (entretener o hacer pensar); ¿por qué han de sentirse manipulados quienes se dedican a la novela romántica? Se desprende, deduce e infiere que la novela plana romántica no persigue ese cometido.

Y “la frutilla de la torta” es el error producto del pensamiento en “blanco y negro” que domina esas “cabecitas” haciéndolas arribar a la ridícula y ambiciosa conclusión:

Escritoras de romántica que venden mucho, contra escritores que van de intelectuales pero que en el fondo lo que les duele, es no tener las mismas ventas que tiene la romántica.

Ay… si el mundo fuera tan binario… ¿Donde iríamos a parar?

Aspiramos a que nuestra prosa sea de calidad, y el vender al artista auténtico no le interesa. Lo que nos duele en todo caso es percibir la imbecilización de las sociedades desde lo colectivo.

En fin, señoras de la romántica, Jus’t Relax. Cada una de ustedes sabe cómo escribe y muy a vuestro pesar tiene que bancársela. No pueden pretender aplausos cuando escribieron una redacción “La Vaca” y eso se transformó en “Novela” .

Para poder aspirar a calificar hay que dedicar años, oficio, sangre, sudor y lágrimas. Los méritos se merecen o no. Y los halagos de cartón no tienen cabida en la impronta cultural de una sociedad. Las críticas, si es que quieren mejorar, es lo que las hará crecer. Y si no, deberán soportar estoicamente que los villanos críticos destripemos vuestros escritos. No todos son aplausos fuera del gueto rosa.

Anna Donner Rybak 25 de marzo de 2015.

BatiGrey.

grey batman

Hoy nada de bienvenidas. Estamos anonadadas ante la vil infamia a la que fuiste arrojada. Y; como es menester de este espacio; “50 Gordas de Grey“, estamos aquí para evitar que te quites la vida.

Ay, amorosa, es un horror que te hayan mentido de este modo. Por favor, te pido que dejes de llorar. ¡No! ¡No te arrojes por la ventana! ¡Estás en el piso 50! ¡No!

Divina, qué mentiroso resultó el crápula de Christian Grey. Y vos que lo amás, que lo deseás hasta el hartazgo, que soñás con él dormida y despierta o despierta y dormida, y … todo ha sido una patraña.

No, hermosa. Esta vez, vos no tuviste la culpa. Esa farsante de E.L. James te mintió. Los productores de la película te mintieron. ¡Todos te mintieron y deben de ser castigados! Pero… no ahora, divina, que estás así, primero nos vamos a tranquilizar.

Te juro con una mano en la Biblia y otra en el calefón, que esta vez no es tuya la vergüenza. No, no te la creas, que es sólo esta vez. ¡Ay! No, no llores, por favor, que eso lo estamos tratando en terapia. ¿Para qué creés que hago las sesiones con vos? Si me dan ganas de apaleart/ digo de demostrarte con pruebas irrefutables que Christian Grey no existe y vos seguís en tu nube de pedos y yo pienso si te falta algún caramelit/ digo si te falta alguien que te arrime la rop/ digo, ay, no sé ya que digo, divina, estoy desesperada con esta tragedia.

Ha llegado a nuestros estudios este cable de última hora:

” ¿Y si Christian Grey fuera Batman?

La habitación roja se convierte en el escondite de Batman, que más que para salvar el mundo, se pone la máscara para realizar otro tipo de prácticas, con Anastasia Steele.”

http://www.culturaocio.com/cine/noticia-si-batman-protagonizara-50-sombras-grey-20150304163047.html

Ay, hermosa. Estuviste enamorada de Batman todo el tiempo. Si, amorosa, ya sé que lo veías cuando eras chiquita y te llamaba poderosamente la atención ese uniforme tan adherente al cuerpo que revelaba ¡esas partes non-santas! Mirá que sos. Ya de chiquita eras pervertida. Y seguramente, el ver el … bueno, eso, de Batman y no saber que hacer te inició en las artes de comer chocolatines Ricard. ¿Viste divina, que esta terapia analiza todo más que Freud? Para que entiendas que ¡no te estamos robando la guita! ¿Qué hago con vos, retard/ digo divina? Mirá, vamos a hacer de cuenta que sos una nenita muy pero muy chiquita, y yo te voy a contar un cuentito, ¿sí? No, adorada, no será La Cenicienta, no temas, que nadie te hará sacar el hollín de la cocina. No, adorada, no te convertirás en calabaza. El cuentito que te voy a contar hoy es que había un señor muy pero muy bueno, que quería salvar el mundo. ¡No sonsa, no es el ratón Pinky! ¡Ay, qué voy a hacer contigo, digo ay, qué confundida estás! Ese señor tan bueno, ¡tenía superpoderes! ¡Podía volar! Y… ¿sabés cómo se llamaba? ¡Batman! Si, divina, es el mismo Batman del que estás enamorada. ¿Ves que no todo es tan sórdido? ¿O Christian Grey vuela? Tendrá mil millones de aviones, mil millones de helicópteros, mil millones de audi, pero el Batimóvil, ¡no lo tiene! Ay, no sabés lo que es el Batimóvil. ¡Es una auto que casi vuela! ¡Y Batman también vuela! Pero mirá divina que tenés que pelear por su amor. ¡Nada es fácil en esta vida! ¿Qué creías? ¡Tenés una rival! ¡Gatúbela! ¡Ella también tiene superpoderes y también vuela pero… para hacer el mal! ¡Gatúbela es una mala!

¿Divina? ¿Hermosa? ¿Amorosa? ¡No! La pucha, ¿quién le dijo a esta que ella podía volar? ¡Murió! Ay, Dios Mïo, ya no puedo más. ¿Y cómo yo iba a pensar que la muy abomba/digo desdichada creería que ella también tenía el superpoder de volar?

SI ESTAS LEYENDO TE DIGO: QUIENES PUEDEN VOLAR SON BATMAN Y GATÚBELA. VOS NO. ¿Entendiste tont/ digo divina?

¡Ayuda! ¡Ayuda! Se mató una greysessed.

El falso vello púbico de Anastasia.

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http://www.que.es/cine/201503031007-falso-vello-pubico-dakota-johnson.html

Adoradas. Divinas. Hermosas. Sed bienvenidas una vez más a este magno recinto de sabiduría que es “50 Gordas de Grey“.

¿Querés un cafecito? ¿Un tecito? ¿Un whisky? ¿Un cigarro? ¿Unos toque de merca? ¿Viste divina cómo te estamos tratando hoy? ¡Para que veas que no somos tan malas!

Hermosa, fuiste víctima de un vil y siniestro engaño. Te sentís vulnerable, no, por favor, divina, dejá de llorar, te lo ruego, todo tiene solución en esta vida, menos la muerte, claro. Tomá, acá tenés una caja de 50 Kleenex, tomá, ahorrá, por favor no te los gastes todos.

Es muy pero muy feo cuando abusan de nuestra buena fe, es horrendo, es bochornoso, hermosa, sabemos cómo te sentís.

¡Qué mentirosa resultaste, Anastasia! ¿Así que “ese” no es tu vello púbico? ¡Me imagino, tenés la selva del Amazonas entera! Decime, ¿y ahora yo que hago con este maló/ digo con este colectivo en situación de vulnerabilidad? ¡Lo hubieras pensado antes, Anastasia!

Ay, ay, ay. No lloren más, anormal/ digo hermosas. ¡Necesito 50 Rivotril ahora mismo! ¿Qué hago con estas pelotud/ digo lloronas?

Divinas, adoradas, ¡Terapia Colectiva de Último Momento! Se forman en filas, como si fueran a hacer gym aerobic, así de divinas, ¿okis?

(¡Muy bien!)

Ahora, Pae Mamone pasará a entregarle una “Gillette Prestobarba” a cada una. ¡Silencio! No, malpensada, no es lo que creés. ¡Pae Mamone les da la Prestobarba y se va! ¡Qué degenerad/

¿Ya tienen todas su Gillette Prestobarba?

(¡Muy bien!)

Ahora estamos solas, entre féminas, divina, así que no tengas vergüenza. Bajate la bombacha. No llores, hoy te perdonamos que tu bombacha la hayas heredado de tu abuela. En serio. No nos importa tu bombacha, ni tus partes flácidas, ¡hacemos la vista, Gorda! digo ¡hacemos la vista gorda!

(¡Muy bien!)

Ahora, con la Gillete Prestobarba se de-pi-lan esa zona tan recóndita, esa zona del pecado y la lujuria hasta quedar como una nenita de diez años. ¡No quiero ver un sólo pendej/ digo pelo por esos lodazales!

(¡Muy bien!)

¿Felices? ¡Ay, qué divinas! ¿Vieron? Anastasia tiene la selva del Amazonas “ahí” pero ustedes están ¡todas de-pi-la-di-tas! Ahora, les juro que Mr. Grey preferirá vuestro vello púbico de verdad al vello púbico de Anastasia de mentira.

Seguimos la próxima.