Escritoras de pornografía en la cárcel tras ardua investigación

placa gordas

Todo comenzó siendo un experimento.

Los investigadores de la Universidad de Medicina de Harvard creían que soñar después de realizar una tarea placentera ayudaba al cerebro a consolidarla.

Se seleccionó  a un grupo de 50 mujeres desesperadas,  habiendo sido sentadas delante de una pantalla de ordenador y se les indicó que diseñaran  tridimensionalmente al homínido de sus sueños.

Las coincidencias eran alarmantes.

Las 50 desesperadas, todas y sin excepción, diseñaron hombres duros, hinchados, palpitantes, resultando la viva imagen de la belleza masculina.

¡Todos perfectos!

Piernas velludas hermosamente proporcionadas y musculosas.

Abdómenes perfectos.

Músculos delineados.

Espaldas anchas.

Labios más perfectos que los de Barbie.

Sin embargo, lo más paradójico resultaba ser que esas 50 desesperadas estaban todas excedidas de peso.

Los investigadores arribaron a la sublime conclusión de que a esas 50 gordas desesperadas jamás un hombre bello les había dado pelota. Por lo tanto, los «diseñaban» en sus inmundas fantasías.

Pero la cosa recién empezaba.

Años más tarde, se publicó el libro «50 sombras de Grey«. Su protagonista, Christian Grey coincidía con el prototipo. Luego apareció «Pídeme lo que quieras«. Su protagonista, Eric Zimmermann también coincidía con el prototipo.

Luego de un exhaustivo estudio se descubrió que la escritora de 50 sombras era una gorda espantosa y pesaba más de 150 kilos.

Se analizaron a otras autoras de literatura pornográfica, y se repetía el patrón «escritora gorda y fea – protagonista bello y perfecto«.

Tal fue el impacto que se escrutaron las magnas obras y … ¡no aparece ningun gordo en ellas!

Ante las fehacientes pruebas y con el cometido de encerrar a todas las «esquizofrénicas pornográficas» en el manicomio, la corte de La Haya falló a favor de la salud, para concientizar acerca de la aceptación del propio cuerpo, con el cometido de combatir los flagelos de la bulimia y de la anorexia.

Las escritoras fueron condenadas a 50 años de prisión. La pena la cumplirán en el Loquero Todo, y serán vigiladas por hombres duros, hinchados, palpitantes, resultando la viva imagen de la belleza masculina bajo la consigna «Se mira y no se toca«.

A las que están afuera, esperemos que reflexionen, aceptando su cuerpo obeso o por el contrario internándose en la clínica de desintoxicación de postres en Suiza,  que escriban novelas solo con protagonistas gordos y que dejen de repetir cual disco rayado «coger-follar-pene-verga- vagina-coño-acabar-correr«.

Ya sabemos que tienen la idea fija. No contaminen, plís.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s