50 Verdades de Grey

verdades espantosas

Adoradas, hermosas, bellas féminas que siguen este eximio reseñero, el reseñero de La Verdad, hoy precisamente, mis queridas hablaremos de La Verdad.

Antes de seguir, a vos, sí, a vos.

Si sos de las que no entienden la ironía, te aviso: Este lugar NO ES para vos.

Creeme adorada, te lo digo por tu bien. Porque la ironía no está dada a las masas.

Creeme que nada más lejos está de mi, que hacer elitismo.

Pero mi adorada, más vale una verdad (si me permitís la redundancia) que mil mentiras piadosas.

Es entonces que te digo, ( no te enojes, ¿te acordás? ¡Un día de vida menos!), que “50 Gordas de Grey” no es el lugar para vos. No vas a entender un pepino, te vas a enojar, te vas a sentir ofendida, vilipendiada, burlada, estafada.

Adorada, todo eso sucede porque la ironía está dada sí y solo sí a las personas inteligentes. Lamento que no lo seas.

Pero prefiero que me odies, que me mandes a hacer un trabajito, que busques en la güeb la foto que más te guste de mi y vayas a la Bi-Dente Cacha Vacha.

Es lo mejor para vos, adorada. Sabelo: “50 Gordas de Grey” es de género irónico y soez, y sabelo, eso sólo lo entendemos nosotros, los inteligentes.

Bien, si leíste hasta la línea anterior, y creés que vas a poder soportar estas máximas entrañables, que definen La Verdad, y nada más que La Verdad, entonces, tranquila, que estás con OB.

Y si te ofendés, o me puteás, y me odiás, me quedo tranquila, yo ya te avisé.

El género Porno para Mamis, sí queridas mías, ya varios escribidores y escribidoras han dicho que tal denominación es una blasfemia, infamia, injuria, que llamar al género (no el que les ha legado su santa madre, no ese género), este, lamento decirles la Verdad Nro. 1.  (Sí, las vamos a ir numerando porque son varias Verdades), se llama, efectivamente Porno para Mamis. (Les presto un pañuelo para que lloren, pero eso es lo que leen/escriben/c…)

Y por si perciben señales de ira, si tienen ganas de meterse en el monitor y matarme, entonces, pueden abandonar el camino de la Verdad.

Sentadas estas entrañables máximas, no, mis queridas, eso que leen ustedes no se llama “Literatura Erótica”.

Primero porque eso, no es literatura. Es una berretada.

Y segundo porque no es erótica, sino que es … una serie de malas palabras a modo de catarsis que vertieron las apetitosas obesas escribidoras revelando sus deseos insatisfechos, Lucifer habitando en sus degeneradas almas, el pecado, la gula de la insatisfacción, haciendo un culto a la revalorización del preciado tesoro de la virginidad, divinas, eso es porque las escribidoras fueron desvirgadas a una edad en la que sus madres ya lloraban pensando que irían a quedar para vestir santos.

No, querida gorda escribidora. Ser virgen es ser “looser”. No me vengas con excusas. Claro, al menos que seas menor de 18 años. De lo contrario si fuiste virgen asumilo, divina. Es porque no te comía ni el ácido. No vengas a engañar a esta masa de féminas tan feas como vos diciéndoles que ser virgen es “cool”. No seas mentirosa, E.L. James.

Lo que escribís, querida, es pornografía plana. Y mirá que a tus hijas les vi hasta alguna faltita de ortografía.

Podrían practicar porque ya que les encanta escribir el prefijo de “grafía”, sepan, mis adoradas excedidas, que esa palabra ordinaria le servirá para que pongan las haches donde van, para que pongan los tildes o no los pongan, para que ¡por Dios! Conjuguen todo en un mismo tiempo. Sé que la gramática no es su fuerte, es lógico, porque son unas escribas, aunque mienten y dicen que son escritoras. ¡El señor castiga la blasfemia! ¿No les da vergüenza llamarse escritoras teniendo faltas de ortografía?

Lo sé, adoradas, lo sé. Hay palabras que sí las escriben bien: las chanchadas que sus madres no las dejaban pronunciar. Fíjense queridas que saben como se escribe agujero, que es una palabra muy dificultosa. Saben que coger va con g, y no se confunden y ponen j, saben que vagina va con g, g, de gorda, g, de gula.

¿Estás ahí adorada? Verdad Nro 2. Si consumís esta bosta es que  no te da para otra cosa. Claro, no leés esa berretada sacrificándome, como yo, que las tengo que leer todas para sentar estas entrañables reseñas con el cometido de que vos, E. L. James, tus derivadas y tus productos cartesianos no sigan engrosando sus arcas diciendo mentiras, rosadas y marroncitas, como la corbata de Gregorio, ese es el hombre, mis queridas, el de la tierra, por algo su nombre empieza con G.

Gre-go-rio.

Nada de Christian. Nada de Ethan. Nada de Eric. No sean sonsas. Usen un nombre como Pepe, Josecito, ¿ah, eso no calienta?

Queridas, tienen que aceptarse. Ya bastante que han sido vilipendiadas, estafadas, sepan que van a quedar más abombadas que antes de tanto leer diarios de mujeres enfermas que se dejan pegar, que gritan cochinadas.

¿Estás ahí, mi querida?

Muy bien. Qué bueno que hayas entendido.

Te dejo, que tengo que ir a terapia.

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