Diario de una sumisa

sumisa

Ay, ay, ay. Adoradas, queridas mías.

Debo de confesarles que la lectura de este libro de Satanás me produjo necesidades escatológicas. Sí, mis queridas. Y créanme que soy dificil de impresionar.

Sophie, el seudónimo de esta sumisa DE VERDAD, quiero decir, adoradas mías que esta es una historia real, publicada por una periodista británica que, comprendo, no de su nombre porque es una vergüenza, y más le vale a la susodicha permanecer en el anonimato, si pretende que el mundo entero no piense que o es retardada mental, o sádica, o tonta.

Sophie empieza el diario abriendo el paraguas antes de que empiece a llover. Dice que si pensamos que tuvo algún trauma en su infancia, o algún temita con el Edipo, que somos unos mal pensados, pero si Sophie es una superada bárbara.

Mi querida Sophie, lamento decirte que si hacés todo lo que contás estás de atar. Sí, mi querida. Eryent necesitás ir al psicólogo, al psiquiatra y morirte para volver a nacer, mi querida. Estás creisi.

Sophie, quien ha confesado en su diario que ama a los perritos, a los gatitos, a los animalitos, creo que padece un trauma de personalidad, y tiene un conflicto de roles, por eso no sabe si es humana o si es perra. (Bueno, perra humana y perra perra).

Pobres perros, qué humillante para ellos ha de ser que Sophie se quiera mimetizar con ellos.

Bueno, me dejo de magnos prolegómenos y vamos con lo que Sophie asegura normal.

Sophie (ahora hablo en serio) es el símbolo de la degradación, es una vergüenza para la raza humana.

Sophie entiende como «cool» que la muelan a palos, Sophie se pone en la posición del perrito, y al sádico que está con ella le da las gracias por cada golpe. Le da de a cien, así como también le mete cucharas de madera ahí en ese lugar non-santo, le dice «puta«, Sophie le hace sexo oral en público al susodicho agachada como un animal, y la pobre tonta se cree que es «valiente» por resistir que le peguen, que le diga «puta«, le encanta que la aten como un matambre, y parece que si no es así la pobre no se excita.

Sophie, estás re-traumada. No seas sonza. Pagate una terapia, revisá tus niños internos. Que nos dejás pegadas a todas. No te hagas la superada, das lástima. Y asco.

De todos modos, a los tipos excecrables que disfrutan de moler a palos a una mujer, les diría que también vayan a hacer terapia. Deben de ser impotentes o eyaculadores precoces y para sentirse importantes necesitan hacer tales bajezas.

Si querés saber qué NO ES NORMAL, leé a Sophie. Y vos, Sophie, ya te dije, internate, date un electroshock, que te partan un palo por la cabeza, qué se yo, vos sabés mejor que yo.

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